El razonamiento detrás de la seña es simple: una persona que puso plata aparece. No porque sea más responsable, sino porque ya hizo un acto de compromiso, y cancelar significa perder algo concreto en vez de simplemente no ir.
Cuánto pedir
No hay un número mágico, pero sí una lógica: la seña tiene que doler lo suficiente como para que no la abandonen, y poco como para que no frene la reserva. En la práctica eso suele caer entre el 20% y el 50% del servicio.
| Situación | Seña sugerida | Por qué |
|---|---|---|
| Servicio corto y barato | Monto fijo bajo | Un porcentaje de un corte de $8.000 no compromete a nadie. Un fijo de $3.000 sí. |
| Servicio largo o caro | 30% a 50% | Un faltazo en un color de tres horas te vacía la agenda de toda la tarde. |
| Clienta nueva | Sí, siempre | Es donde más faltazos hay y donde menos costo tenés de perderla. |
| Clienta de años | Podés no pedirla | Ya demostró que viene. Pedirle seña es un mensaje raro. |
| Servicio con insumo que se pide | 50% o más | Si comprás material para esa clienta, el faltazo te cuesta plata real, no solo tiempo. |
Un error común es cobrar el mismo porcentaje a todo el mundo. La seña es una herramienta de riesgo, y el riesgo no es igual en todos los casos.
Cómo comunicarla sin que suene a desconfianza
Acá se juega casi todo. La misma política puede leerse como "no confío en vos" o como "te estoy guardando el lugar", y depende únicamente de cómo la escribas.
Lo que no funciona: mensajes que hablan de tu problema. "Por la cantidad de gente que no viene, ahora cobramos seña." Le estás pasando la factura de otros a alguien que no hizo nada.
Lo que sí funciona: mensajes que hablan del beneficio de ella. La seña reserva el lugar, no lo paga.
Para dejarte el turno reservado te pedimos una seña de $5.000, que se descuenta del total. Si necesitás cambiar el día, avisanos con 24 horas y te la pasamos al turno nuevo.
Esa última frase es la más importante de todas. Sin una salida clara, la seña se lee como una trampa. Con la salida, se lee como un trato.
Los tres puntos de tu política
No hace falta un reglamento. Con tres líneas alcanza, siempre que las tres estén:
- Cuánto es y qué pasa con ese dinero. "Se descuenta del total" tiene que estar escrito, porque si no la gente asume que es un costo extra.
- Con cuánta anticipación se puede reprogramar sin perderla. 24 o 48 horas es lo habitual.
- Qué pasa si no avisa. Acá sí sos firme: la seña no se devuelve. Es el único punto donde la política tiene dientes.
Ser rígido con una clienta que tuvo un problema real te cuesta más que la seña. Tené la política escrita y firme, y permitite excepciones cuando corresponda. La política existe para el que abusa, no para el que tuvo un mal día.
Cómo cobrarla en la práctica
Hay tres formas y son muy distintas en cuánto trabajo te dan.
Transferencia manual
Pasás tu alias, la clienta transfiere, vos verificás y confirmás el turno. Cuesta cero pesos y mucho tiempo: cada reserva son tres o cuatro mensajes. Funciona si tenés pocos turnos. A partir de cierto volumen es insostenible, y peor: los turnos entran solo cuando vos estás mirando el teléfono.
Link de pago de Mercado Pago
Generás un link y se lo mandás. Mejor que la transferencia porque el cobro queda registrado, pero seguís generando y mandando el link a mano, y seguís teniendo que confirmar vos.
Integrado a la agenda
La clienta elige servicio y horario, paga la seña en el mismo flujo y el turno queda confirmado solo. Vos no intervenís. Es la única forma que funciona a las 11 de la noche de un domingo, que es cuando entra buena parte de las reservas.
En Tiska esto se configura conectando tu cuenta de Mercado Pago desde la app. Definís qué servicios piden seña y cuánto, y a partir de ahí el flujo corre solo. El dinero va directo a tu cuenta de Mercado Pago, no pasa por nosotros.
Qué esperar cuando la implementás
Dos cosas van a pasar y conviene saberlo de antemano:
Vas a tener menos reservas. Algunas personas que reservaban sin intención firme de ir van a dejar de hacerlo. Eso se siente mal al principio y en realidad es el sistema funcionando: esos turnos igual no se convertían en plata, solo bloqueaban tu agenda.
Los que reservan van a venir. La agenda va a parecer más vacía y la caja va a estar igual o mejor, porque los huecos que antes te dejaba un faltazo ahora no existen.
Si querés medirlo, anotá durante un mes cuántos turnos entraron y cuántos faltazos hubo, poné la seña, y compará el mes siguiente. Mirá el segundo número, no el primero.
Cómo arrancar sin jugarte todo
No hace falta poner seña a todo el mundo el mismo día. Un arranque de bajo riesgo:
- Empezá solo por los servicios largos o caros, donde el faltazo duele más.
- Aplicala solo a clientes nuevos las primeras semanas.
- Poné un monto bajo al principio. Siempre podés subirlo.
- Después de un mes, mirá los números y decidí si la extendés.